El Hospital Universitario del Vinalopó acogió el pasado viernes 2 de octubre la Jornada Multidisciplinar Ejercicio y Dolor 2026, un encuentro que reunió a profesionales de diferentes disciplinas sanitarias para compartir conocimientos y experiencias sobre el papel del ejercicio en el abordaje de las personas con dolor. La iniciativa contó con más de 220 personas inscritas, a los que ofreció un programa centrado en la actualización de conocimientos y en la aplicación de un enfoque multidisciplinar, individualizado y basado en la evidencia científica.
La jornada abordó diferentes perspectivas sobre el dolor y el movimiento, con contenidos relacionados con la neurociencia del dolor, el ejercicio terapéutico, la valoración multidimensional, la prescripción y progresión del ejercicio, la educación en dolor y los factores psicológicos y conductuales. El programa también profundizó en diferentes situaciones clínicas, como el dolor musculo esquelético y persistente, el dolor lumbar crónico, la fibromialgia, el dolor orofacial y la migraña o el dolor pélvico crónico, además de analizar el papel del ejercicio en ámbitos como la oncología y la fragilidad, así como aspectos como el miedo al movimiento, la autoeficacia y la adherencia al ejercicio.
La cita contó con profesionales con experiencia asistencial, docente e investigadora en el ámbito del dolor y el ejercicio. Entre ellos se encuentran Javier Valero Ortiz, supervisor de Fisioterapia del Departamento de Salud del Vinalopó; la doctora María Victoria Sotos Borrás, jefa del Servicio de Rehabilitación; la enfermera especialista en Salud Mental Remedios Cano Millá y la doctora Patricia Galiano, facultativo del Servicio de Anestesiología, Reanimación y Dolor, todos ellos profesionales del Hospital Universitario del Vinalopó. Además, participaron especialistas del ámbito universitario, investigador y clínico, aportando diferentes perspectivas y experiencias en torno al abordaje del dolor.
Uno de los principales ejes del encuentro fue la incorporación de estrategias activas y centradas en la persona dentro de la atención al dolor. En este contexto, el ejercicio terapéutico se planteó desde una perspectiva individualizada, adaptando su prescripción a las características, necesidades y situación clínica de cada paciente. Las sesiones también permitieron analizar los retos que plantea integrar el ejercicio en la práctica clínica y la necesidad de tener en cuenta los distintos factores físicos, psicológicos y conductuales que pueden influir en la experiencia del dolor.