Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante presenta la Campaña de Personas Sin Hogar 2026, con motivo de la jornada que se celebra el próximo domingo 25 de octubre. Bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer», la entidad reclama el acceso a una vivienda digna y segura y la construcción de comunidades donde todas las personas puedan sentirse reconocidas, escuchadas y parte de la sociedad.
Durante 2025, Cáritas acompañó a 1.065 personas sin hogar en la diócesis. El 44% recibió atención desde las Cáritas parroquiales y el 56% a través de proyectos residenciales y de atención en calle. Esta labor combina la cercanía de las comunidades parroquiales con recursos especializados para responder a situaciones de exclusión que requieren un acompañamiento continuado.
La entidad destinó 3.271.853,24 euros a acogida y programas de exclusión residencial, en un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda y las dificultades para acceder a un alojamiento estable y adecuado.
Cáritas cuenta con equipos de calle en Alicante y Elche, que salen al encuentro de las personas que viven a la intemperie, establecen relaciones de confianza y ofrecen un acompañamiento cercano. Esta intervención permite acercarse a quienes encuentran mayores dificultades para acceder a los recursos de atención.
La red se completa con centros de acogida de personas sin hogar en Alicante, Elche, Petrer y Orihuela, así como viviendas de acogida en Petrer, Elche y Alicante. En estos espacios se desarrollan procesos orientados a la recuperación personal, la estabilidad residencial y la autonomía.
El acompañamiento atiende necesidades básicas y ayuda a afrontar otras dificultades que atraviesan el sinhogarismo, como los problemas de salud mental, la precariedad laboral, la ruptura de redes familiares o las barreras de acceso a derechos. La escucha, el respeto a los tiempos de cada persona y la coordinación con otros recursos son esenciales para sostener estos procesos.
El Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en la Comunitat Valenciana, publicado en 2025, muestra que el 23,9% de la población presenta problemas de exclusión en la dimensión de la vivienda. La cifra ha aumentado desde el 16,7% registrado en 2018: casi una de cada cuatro personas se enfrenta a dificultades relacionadas con las condiciones, la seguridad o el coste de su vivienda.
El impacto económico resulta especialmente preocupante. El 17,2% de los hogares valencianos afronta gastos de vivienda que dejan sus ingresos restantes por debajo del umbral de pobreza severa utilizado por el estudio. Entre los hogares en situación de exclusión social, esta proporción alcanza el 53,6%.
Estas cifras muestran la presión que el coste de la vivienda ejerce sobre las economías familiares y las dificultades para sostener un hogar, especialmente entre quienes ya atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.
Tener un hogar significa disponer de un espacio donde descansar, sentirse a salvo, preservar la intimidad y decidir sobre la propia vida. Esa estabilidad facilita el cuidado de la salud, la búsqueda de empleo, la convivencia familiar y la posibilidad de construir un futuro.
Cuando falta un hogar, la incertidumbre cotidiana y el desgaste emocional afectan a todas las dimensiones de la vida. No saber dónde se dormirá o cuánto tiempo se podrá permanecer en un alojamiento dificulta cualquier proceso de recuperación.
La campaña pone también el foco en los vínculos. Según el informe FOESSA, el 39,7% de las personas en situación de exclusión social en la Comunitat Valenciana no dispone de nadie a quien recurrir cuando tiene un problema. La ausencia de apoyo incrementa la vulnerabilidad y dificulta la salida de la exclusión.
Por ello, el acceso a la vivienda debe acompañarse de oportunidades para recuperar relaciones y participar en la comunidad. Los barrios, las parroquias y los espacios de convivencia pueden contribuir a combatir la soledad y generar redes de confianza y ayuda mutua.
Las personas acompañadas reclaman una vivienda digna, pero también respeto, escucha y oportunidades. Recuperar un hogar permite ganar autonomía, fortalecer los vínculos y volver a sentirse parte de una comunidad.
Cáritas advierte de que los estereotipos que responsabilizan a las personas de su situación alimentan el rechazo y agravan la exclusión. El sinhogarismo responde a causas sociales, económicas y políticas que requieren respuestas coordinadas y duraderas.
La dificultad para acceder a una vivienda, la insuficiencia de ingresos, la precariedad laboral y las carencias de los sistemas de protección pueden desencadenar o prolongar estas situaciones. Por ello, la entidad reclama políticas públicas que prevengan la pérdida del hogar, faciliten el acceso y el mantenimiento de una vivienda adecuada y garanticen la atención sanitaria, la protección social y las oportunidades de empleo.
La atención de emergencia es imprescindible, pero debe acompañarse de soluciones estables que permitan superar la exclusión y desarrollar una vida autónoma.
El sinhogarismo no se limita a las personas que duermen a la intemperie. También comprende situaciones de alojamiento temporal y de vivienda insegura o inadecuada, que impiden disponer de la estabilidad necesaria para vivir con dignidad.
La realidad que acompaña Cáritas muestra que el acceso y mantenimiento de la vivienda se ha convertido en una de las principales dificultades para las personas y familias. El aumento del coste del alquiler y la falta de opciones accesibles condicionan sus procesos de inclusión y elevan el riesgo de perder el hogar.
Con esta llamada, la campaña invita a detenerse ante una realidad que a menudo pasa inadvertida, acercarse a las personas sin juzgarlas y actuar frente a las causas que generan exclusión.
Escuchar, cuestionar los prejuicios, abrir espacios comunitarios y defender los derechos son formas concretas de implicarse. Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante recuerda que este compromiso debe mantenerse durante todo el año: garantizar un hogar significa también construir una sociedad donde todas las personas tengan un lugar al que pertenecer.