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La Tarde Pilar García Muñiz

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El Elche afronta las últimas diez jornadas de liga con la presión al máximo. Tras caer por primera vez esta temporada a puestos de descenso, el equipo dirigido por Eder Sarabia es consciente de que cada partido será decisivo. Con 26 puntos en la clasificación y una dinámica negativa que empieza a generar preocupación, la reacción inmediata se ha convertido en una necesidad. El margen de error es mínimo y cualquier tropiezo podría complicar todavía más la permanencia en Primera División.

El primer gran desafío llegará en el Martínez Valero frente al Mallorca el próximo sábado, en un duelo señalado como una auténtica final por la permanencia. Posteriormente, el conjunto ilicitano visitará al Rayo Vallecano antes de recibir al Valencia en un derbi regional que también tendrá una fuerte carga emocional. Cada uno de estos partidos representa una oportunidad para sumar puntos vitales y salir de la zona roja.

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Lucas Cepeda durante el partido ante el Athletic Club. Foto vía: Elche CF

Un mes de abril complicado

El mes de abril se presenta especialmente exigente para el equipo franjiverde. Entre los compromisos destaca el encuentro en casa frente al Atlético de Madrid, uno de los rivales más potentes del campeonato. Después llegará una visita al campo del Real Oviedo, un escenario donde puntuar podría suponer un impulso tanto en la clasificación como en el ánimo del vestuario. La gestión de la plantilla, tanto en el plano físico como en el mental, será determinante para llegar en buenas condiciones al tramo decisivo de la temporada.

El calendario de mayo concentrará varios enfrentamientos directos que podrían marcar el futuro del Elche en la máxima categoría. El equipo deberá visitar al Celta de Vigo y al Real Betis, además de disputar en casa partidos clave frente al Deportivo Alavés y el Getafe. La última jornada se jugará en Montilivi frente al Girona, un encuentro que podría decidir definitivamente la permanencia.

El objetivo del Elche pasa por hacerse fuerte en el Martínez Valero y aprovechar al máximo los enfrentamientos directos. Además, el equipo también debe mejorar su rendimiento a domicilio, donde la plantilla ha firmado resultados muy pobres durante la temporada. En este tramo final, los jugadores tendrán que reaccionar y mostrar mayor solidez competitiva si quieren asegurar la permanencia y cerrar el curso con el objetivo cumplido.

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