Los servicios y el turismo impulsan la actividad provincial, mientras la industria continúa en negativo y la construcción pierde fuerza. Alicante registra un crecimiento inferior al del conjunto de España, que alcanza el 5,5 %
La economía de la provincia de Alicante mantiene su evolución positiva, aunque pierde ritmo respecto al crecimiento registrado durante 2025. El Producto Interior Bruto (PIB) provincial aumentó un 3,6 % interanual durante el segundo trimestre de 2026, frente al 3,1 % del trimestre anterior, según el Indicador Sintético de la Actividad Económica de la Provincia de Alicante (ISpA), elaborado por el Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Alicante.
A pesar de esta ligera recuperación, la actividad económica alicantina continúa creciendo por debajo de la media nacional. En el mismo periodo, el PIB español avanzó un 5,5 %, mientras que el crecimiento acumulado durante el primer semestre fue del 3,4 % en Alicante, frente al 5,8 % registrado en el conjunto del país.
El informe señala que esta pérdida de convergencia responde principalmente al comportamiento negativo de la industria y a la moderación de la actividad constructora.
Los servicios y el turismo, principales motores
Por sectores, los servicios vuelven a situarse como el principal motor de la economía provincial. Su Valor Añadido Bruto (VAB) creció un 4,8 % interanual, frente al 3,5 % del primer trimestre. Destaca especialmente el comportamiento del comercio, el transporte y la hostelería, cuyas actividades aumentaron un 7,2 %.
El turismo mantiene un papel protagonista en esta evolución, impulsado por el crecimiento del turismo extranjero, tanto en número de visitantes como en gasto. También destaca el dinamismo del transporte de viajeros y de las actividades de almacenamiento.
No obstante, el comercio minorista muestra señales de debilidad, en consonancia con un avance más moderado del consumo de los hogares.
La construcción pierde intensidad y la industria sigue en negativo
La construcción mantiene tasas de crecimiento positivas, aunque experimenta una notable desaceleración. El sector registró un avance interanual del 2,6 %, frente al 8 % del trimestre anterior.
El comportamiento de sus indicadores es desigual: mientras aumentan con fuerza las viviendas terminadas, descienden las viviendas iniciadas y continúan cayendo las compraventas, especialmente las realizadas por compradores extranjeros. El encarecimiento de la vivienda sigue siendo uno de los principales obstáculos para la demanda.
La situación más desfavorable corresponde a la industria, cuyo VAB cayó un 2,3 % interanual, empeorando el descenso del 1,9 % registrado en el primer trimestre. La producción industrial continúa retrocediendo, la creación de empleo se encuentra estancada y sigue disminuyendo el número de empresas.
Pese a ello, las exportaciones industriales mantienen una evolución positiva gracias al aumento de las ventas a la Unión Europea, especialmente a la zona euro. Por el contrario, algunos mercados extracomunitarios registran retrocesos debido a la incertidumbre geopolítica, los aranceles y la apreciación del euro.
El sector agrario vuelve a crecer
Por su parte, el sector agrario muestra una ligera recuperación y abandona las cifras negativas del trimestre anterior. Su VAB aumentó un 0,2 % interanual, después de registrar una caída del 1 % en el primer trimestre.
El empleo también evoluciona favorablemente, impulsado por el proceso de regularización de inmigrantes, que contribuye a aliviar uno de los principales problemas del sector: la escasez de mano de obra. Sin embargo, las explotaciones continúan condicionadas por los elevados costes de producción y la baja rentabilidad.
Los datos del ISpA dibujan así una economía provincial que mantiene su crecimiento, apoyada fundamentalmente en los servicios y el turismo, pero que afronta importantes desequilibrios sectoriales. La debilidad industrial y la pérdida de impulso de la construcción siguen limitando el avance de Alicante respecto al conjunto de España.