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El Hospital Universitario del Vinalopó advierte del aumento de las infecciones urinarias durante el verano y ofrece claves para prevenirlas

Una buena hidratación, no retrasar la micción y evitar permanecer con el bañador húmedo son medidas fundamentales para reducir el riesgo de cistitis

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Con la llegada del verano, las consultas por infecciones urinarias, especialmente por cistitis, aumentan de forma habitual. Las altas temperaturas, la deshidratación y algunos cambios en las rutinas propias de las vacaciones favorecen la aparición de este problema de salud, especialmente entre las mujeres y otros grupos con mayor predisposición.

El doctor Quereda, urólogo del Hospital Universitario del Vinalopó, explica que este incremento no responde a una única causa, sino a la combinación de distintos factores. «El calor provoca una mayor pérdida de líquidos a través del sudor y, si no se mantiene una hidratación adecuada, la orina se concentra y disminuye la frecuencia con la que vaciamos la vejiga. Esto dificulta el lavado natural de las bacterias del tracto urinario y aumenta el riesgo de infección», señala.

A ello se suman otros hábitos frecuentes durante las vacaciones, como retrasar la micción durante viajes o excursiones, permanecer durante mucho tiempo con el bañador húmedo o modificar las rutinas de higiene. 

En este sentido, el especialista aclara uno de los mitos más extendidos del verano: «Ni la piscina ni el mar provocan por sí mismos una infección urinaria si las condiciones higiénicas son adecuadas. El bañador mojado tampoco es la causa directa de una cistitis, pero permanecer muchas horas con ropa húmeda puede favorecer la irritación de la zona íntima y facilitar la aparición de la infección en personas predispuestas». Por ello, recomienda cambiarse por ropa seca después del baño.

Los primeros síntomas suelen ser muy característicos: escozor o dolor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, necesidad urgente de acudir al baño y molestias en la parte baja del abdomen. «Muchas personas esperan unos días pensando que la infección desaparecerá sola, pero si aparece fiebre, escalofríos, dolor lumbar, sangre en la orina o los síntomas empeoran, es importante acudir cuanto antes a un profesional sanitario para evitar complicaciones», advierte el urólogo.

Las mujeres son el colectivo más afectado debido a las características anatómicas de su aparato urinario, aunque también presentan un mayor riesgo las mujeres posmenopáusicas, las personas mayores, los pacientes con diabetes o cálculos urinarios y, en algunos casos, la población infantil.

El doctor Quereda también hace hincapié en la importancia de evitar la automedicación. «Uno de los errores más frecuentes es tomar antibióticos que han sobrado de tratamientos anteriores. Esto favorece las resistencias bacterianas y puede dificultar el tratamiento posterior». Además, recuerda que cuando las infecciones son recurrentes o presentan características atípicas pueden ser el primer signo de otras patologías del aparato urinario que requieren valoración especializada.

«Pequeños gestos cotidianos pueden marcar la diferencia. La prevención y un diagnóstico precoz son fundamentales para evitar complicaciones y disfrutar del verano con tranquilidad», concluye el doctor Quereda.

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