22 ilicitanos: cinco en Catar, uno en Baréin, tres en Abu Dabi y nueve en Kuwait, donde además hay tres menores de 6, 7 y 17 años siguen viviendo una pesadilla al seguir atrapados en Oriente Medio en plena escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos. Esta mañana el alcalde Pablo Ruz ha asegurado que mantiene «contacto permanente con los afectados» y ha solicitado al Ministerio de Asuntos Exteriores una alternativa “real, eficaz y segura” para garantizar el regreso de todos ellos.
Ruz ha explicado que durante las últimas horas “hemos intensificado los contactos con las embajadas españolas y con la comisión creada por el Ministerio, pero las opciones que plantean, concretamente al grupo de ilicitanos en Kuwait, no son viables”. El alcalde ha apuntado que “no es razonable ni seguro atravesar 1.500 kilómetros de desierto con niños pequeños en medio de un conflicto armado. Nos parece una barbaridad y no es una alternativa”. Por ese motivo, ha anunciado que solicitará una cita con el ministro de Asuntos Exteriores para trasladarle la gravedad de la situación. “Lo único que queremos es que vuelvan a casa cuanto antes y con garantías. Hasta que no regresen los 22, no vamos a parar”.
Desde Kuwait, Susi Amorós, una de las ilicitanas afectadas, y a la que puedes escuchar en la entrevista que pudimos tener con ella ayer en COPE Elche, ha relatado con mayor detalle la situación que vive su familia. “Este viaje lo iniciamos como unas vacaciones aprovechando la temporada baja de mi negocio para viajar. Vinimos primero a Kuwait a visitar a unos familiares que residen aquí y después pasamos unos días en Dubái. Nuestro vuelo de regreso estaba previsto para el 1 de marzo, pero entonces comenzaron las cancelaciones”. Susi ha explicado que “la única respuesta de la embajada ha sido que salgamos del país por nuestros propios medios cruzando el desierto con los riegos que ello conlleva. Nos dicen que todo correría por nuestra cuenta, incluso que, si nos pasara algo, la repatriación de los cuerpos sería responsabilidad de nuestras familias”.
Por su parte, Bea Alcalá, ilicitana refugiada en estos momentos en la misma vivienda en Kuwait, ha destacado que la alternativa planteada “no es segura ni viable. Cruzar el desierto ya es un trayecto peligroso en condiciones normales por lo que ahora, en medio de una guerra lo es más si cabe”. Además, ha señalado que el ministerio “nos ha propuesto hacer el trayecto en un autobús puesto por ellos, pero después nos dejarían en el aeropuerto de Jeddah donde sabemos que hay varios días de espera sin garantías de vuelo”. Bea ha subrayado además el impacto emocional que supondría para los menores. “Mientras pueda mantener a los niños en una burbuja lo voy a hacer, no voy a exponerlos a un trayecto en lo que no sabemos qué puede ocurrir ya que en el desierto hay milicias y que te roben no es lo peor que puede pasarte”. Además, ha indicado que “estamos hablando de un tema de seguridad y de amparo y ahora mismo me siento más amparada por el gobierno de Kuwait que por España y eso no puede ser”.